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La Agricultura Urbana o Cultivos Organonopónicos garantizan el abastecimiento de vasta población en Cuba

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La Habana, 19 ago (EFE).- Llevar lechugas a la mesa en Cuba en temporada de verano es una quimera solo posible si se visitan los huertos urbanos, los populares "organopónicos", una red de más de 10.000 hectáreas de tierras y puntos de venta que entregan un millón de toneladas de hortalizas, vegetales y condimentos al año.

 

En Cuba, para llevar lechugas a la mesa, mejor visitar los huertos urbanos

La Habana, 19 ago (EFE).- Llevar lechugas a la mesa en Cuba en temporada de verano es una quimera solo posible si se visitan los huertos urbanos, los populares "organopónicos", una red de más de 10.000 hectáreas de tierras y puntos de venta que entregan un millón de toneladas de hortalizas, vegetales y condimentos al año.

La agricultura urbana es, desde hace unos años, una alternativa a la crónica insuficiencia de la producción rural que ha hecho que Cuba deba importar alimentos en grandes cantidades.

"El programa nacional de agricultura urbana ha tenido una gran repercusión en todo el país, no solo para garantizar alimentos; ha sido importante además para elevar la cultura agraria, alimentaria y medioambiental de la población", dijo en entrevista con Efe el director de agricultura urbana del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical (INIFAT), Nelso Companioni.

Unas 10.000 hectáreas están dedicadas a la producción de vegetales y hortalizas con un rendimiento promedio de unos 10 kilogramos por metro cuadrado por año, explicó el directivo.

Haciendo un recuento de esta experiencia, recordó que la isla la inició en 1987, pero tuvo su mayor impulso a partir de 1994, en pleno "Período Especial" -de crisis económica- después de que Cuba había perdido a sus principales aliados económicos con el derrumbe del bloque socialista europeo.

En la actualidad, cerca del 80 por ciento de los vegetales de hojas incluidos en la dieta de los cubanos se recibe por esta vía que, según sus promotores, tiene entre sus retos "estabilizar" todo el año las producciones que ya suman 56 especies cultivadas de manera natural sin el empleo de abonos químicos.

Pero además de proporcionar alimentos frescos y ampliar la cultura culinaria, este movimiento ha generado más de 1.000 pequeñas industrias de conservas y se ha convertido en una fuente "amplia y segura" de trabajo que ocupa a más de 380.000 personas en la isla, de ellos, más de 10.000 profesionales, precisó Companioni.

Este sistema, que también incluye un programa de agricultura suburbana, ha entrado de lleno en el plan de reformas que impulsa el Gobierno del general Raúl Castro con el propósito de "actualizar" el modelo económico" de la isla.

Entre las medidas de ese plan, la entrega de tierras ociosas en régimen de usufructo es uno de los principales proyectos para reanimar la agricultura.

Aumentar la producción de alimentos en Cuba es un asunto que las autoridades de la isla consideran de "seguridad nacional", porque en los últimos años ha supuesto un gasto de más de 1.500 millones de dólares en importaciones en alimentos que en su mayoría se pueden producir en la isla.

En La Habana, donde radican más de mil puntos de venta, las ofertas también incluyen desde algunas frutas tropicales, como guayaba, limones, plátanos y aguacates, hasta exóticas, como maracuyá y melocotones.

Pero responsables de las producciones de estos centros reconocen que "están por debajo de la demanda" debido fundamentalmente a la mala calidad de las semillas y la escasez de materia orgánica para abonar las tierras.

Sin embargo, aseguran que "la clientela nunca baja" y en uno de ellos su administrador, Pablo Frías, dijo a Efe que ofrecen en verano un muestrario de entre 14 y 18 productos, entre los que citó la habichuela, el cilantro, el perejil, el apio y la albahaca.

Para sembrar 28 cultivos en los canteros alineados en una hectárea de tierras, unos 29.000 metros cuadrados proporcionan una producción permanente.

Ernesto, un joven estudiante universitario, resume las ventajas que aprecia en el "organopónico" que más visita: "está cerca de mi casa, el precio de los productos es asequible y sus productos se encuentran en muy pocos mercados agropecuarios".

Natacha, otra vecina de la zona, asegura que las verduras prefiere "comprarlas aquí y si son las lechugas, mejor, porque tienen mejor sabor y son frescas".

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