Hierbas, flores y frutales crecen sin tierra en una máquina que sólo se llena con agua y nutrientes. La tecnología ya se ha empleado en el espacio.
Albahacas, perejil, cilantro o incluso frutales pequeños pueden crecer sobre un mesón de la cocina o en el balcón de un departamento durante el año completo. Verdes y frondosos. No necesitan tierra, pero sí una toma de corriente para enchufar el macetero.
Así es, en pocas palabras, el Power Plant Growing Machine, un aparato que esta semana comenzó a comercializarse en Gran Bretaña para quienes quieran convertirse en horticultores sin huerta.
Basta poner las semillas en una especie de esponja, mantener el depósito con agua y nutrientes, enchufarlo y verlas crecer. No se requiere tanta paciencia, porque con este sistema de cultivo las plantas crecen más rápido que cuando están en tierra, asegura su fabricante.
Cultivo Aeropónico
El dispositivo para cultivar plantas sin tierra se basa en una técnica conocida como aeroponía o cultivo en el aire. Las raíces crecen en una cámara oscura, dentro de un ambiente húmedo generado por microaspersores que expulsan periódicamente una solución de agua, oxígeno y nutrientes que alimentan a las raíces.
La tecnología recibió un impulsó en los ’90, cuando la Nasa promovió investigaciones en aeroponía, pensando en una fuente de alimentos frescos para tripulaciones espaciales.
En Gran Bretaña, la máquina pequeña de cultivar plantas (en la infografía) vale $32 mil. Si las ventas andan bien, lanzarán una máquina más grande, semejante a una ensaladera, que sirve para sembrar varias plantas o para cultivos de mayor tamaño, como tomates cherry, pimientos o frambuesas. Costará $54 mil.
En Amazon se vende otra versión de aeroponía para la casa, el AeroGarden. Promueven modelos que cuestan entre $53 mil y $108 mil.
Cosecha de astronautas
Aunque las plantas han viajado al espacio desde 1960, los experimentos de cultivos sólo comenzaron en la última década del siglo XX. Tanto los transbordadores espaciales como la Estación Espacial Internacional han expuesto las plantas a la microgravedad bajo los principios de la aeroponía. Durante el año 1997, estudios respaldados por la NASA en la Estación Mir emplearon semillas y brotes de poroto adzuki (una legumbre conocida por ser rica en proteínas cultivada en el extremo oriente y en los Himalaya).
Hicieron crecer una parte en el espacio, bajo condiciones de gravedad cero, mientras que la otra mitad se plantó en tierra firme, como grupo de control. Ambos fueron tratados con pesticidas orgánicos.
Aunque las muestras de ambos grupos experimentales crecieron sin problemas, las que estaban en la Estación Mir se desarrollaron mucho más que las que permanecieron en la Tierra. Los resultados ayudaron al desarrollo de las tecnologías de rápido crecimiento de plantas que se emplean en la actualidad.
Las futuras misiones espaciales prolongadas requerirán que las tripulaciones cultiven su propia comida . Además, este tipo de cultivos constituyen una fuente potencial de oxígeno fresco y también de agua potable. Cada gramo de comida y agua que se produzca al interior de la nave reducirá el peso de la carga, permitiendo ocupar el espacio liberado en el transporte de otros instrumentos.